
Con las Orientaciones Pastorales como brújula
El descanso es un tiempo de gracia en el que podemos escuchar la voz de Dios, que nos susurra para que le hagamos un espacio en nuestro corazón y no acallemos su voz con exceso de televisión, internet o redes sociales.
El descanso es meditación, oración y sentido de gratitud por tanto bien recibido o por el consuelo en la adversidad. Es acción de gracias por los amigos y la familia cercanos, o clamor desde el fondo del corazón cuando este se siente solo.
Cuando llega el descanso, nos invita a compartir buenas comidas, conversaciones y encuentros con amigos y familia, que vuelan alto y dejan atrás las diferencias y divisiones. Permite el encuentro y el gozo de saberse valorados; no hay pensamientos distintos que puedan separarnos. Si dejamos que la paz inunde nuestro corazón, podremos disfrutar de buena lectura y de libros entrañables.
Por eso, te recomendamos acercarte a la lectura de Joseph Ratzinger en Dios es la verdadera realidad y El Señor nos lleva de la mano, de la Editorial Encuentro.
También es posible abrir espacio a otros géneros literarios, incluso a una sana dosis de fantasía, siempre que la lectura invite a la reflexión y al discernimiento, un ejercicio valioso para profundizar la fe en Dios encarnado y para comprender las interrogantes que surgen desde las mentes de nuestro tiempo.
Todo ello es un signo de nuestra época y de los desafíos que hoy se alzan para nuestro testimonio cristiano, llamado a dialogar, discernir y dar razón de la esperanza que lo habita.

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