
Una celebración en el marco de los 100 años de la comunidad
Cuaresma avanza y, como Jesús, subiendo a Jerusalén para dar la vida por nuestra salvación, nos invita a adentrarnos en lo profundo de nuestro corazón para encontrarnos con Él.
Ir a lo profundo del corazón es atreverse a mirar nuestra propia naturaleza, con lo bueno y lo malo, con sus luces y sombras, reconociendo las emociones y sentimientos con los que nuestra alma pivotea en una realidad que construye encuentro y en otra que destruye la fraternidad genuina.
Para llegar a Jerusalén, debemos cruzar ese desierto donde reconocemos que no tenemos lo necesario para sostenernos por nuestros propios medios; que necesitamos de nuestros hermanos, necesitamos de Dios y, en Jesucristo, del Espíritu Santo, que renueva y transfigura nuestra pequeñez en la grandeza de una humanidad de ojos límpidos, que mira a lo profundo sin temor y anhela la nueva vida que se nos regala para proyectarla a la eternidad.
Que tengamos una Semana Santa en la que podamos, junto a Jesucristo, resucitar y volvernos testigos de la vida, la reconciliación, la verdad y la justicia.

Una celebración en el marco de los 100 años de la comunidad

En comunión eclesial acogieron a a quienes han sido enviados como sus nuevos pastores

Fortalecer una red misionera en la ciudad