
Conocerse, orar y discernir las necesidades de la Zona Centro para promover acciones comunes
En septiembre, Mes de la Biblia, recorremos un camino de oración, reflexión y compromiso, para que la Palabra llegue a nuestro corazón y nos mueva, nos transforme y nos comprometa con la vida concreta.
Este camino será la antesala del 27 de septiembre, Procesión de la Virgen del Carmen, quien con su mirada dulce y gran manto nos acoge y nos conduce a su Hijo. Lo hacemos mientras nos acercamos al centenario de su Coronación Pontificia, que celebraremos el 19 de diciembre.
Aquella corona nos recuerda que debemos poner nuestra vida y nuestra historia al modo de Jesucristo. Es decir, seguir a su Hijo con la responsabilidad de construir, con lo que somos y tenemos, una sociedad donde la justicia, la equidad, el bien común, estén al servicio de la dignidad de cada persona.
Nuestra historia como nación ha estado marcada por estos principios. Cuando se olvidan, la sociedad corre el riesgo de perder el rumbo y extraviarse respecto de aquello que sostiene una convivencia verdaderamente humana.
Que este septiembre sea, entonces, un tiempo para escuchar la Palabra, encontrarnos con Cristo y dejarnos enviar.
Que al caminar con María podamos renovar también nuestro compromiso de construir Chile desde el Evangelio, poniendo nuestra fe al servicio de la vida y del bien de todos.

Conocerse, orar y discernir las necesidades de la Zona Centro para promover acciones comunes

Una experiencia que fortaleció a quienes sirven en nuestras comunidades

La preparación permitió construir vínculos para un camino común

Para acoger, comunicar y transmitir el sentido espiritual y cultural del patrimonio religioso

Un encuentro dialogante y reflexivo

Este año fueron 14 las personas condecoradas