En una emotiva Misa que coincidió con el día de la Visitación, el sábado 31 de mayo, 29 personas fueron instituias en el ministerio laical del catequista. Entre ellas, Ana Bermúdez de la Parroquia La Asunción y Lorena Gálvez de la Parroquia San Gerardo.
La celebración fue presidida por el Obispo Auxiliar de Santiago, Monseñor Alberto Lorenzelli, quien destacó en su homilía la trascendencia de este ministerio en la vida de la Iglesia.
Este ministerio «está en el corazón mismo de la misión de Cristo, es un llamado a evangelizar, enseñar y dar testimonio del amor de Dios en el mundo.» En ese sentido, agradeció el compromiso de los catequistas que «movidos por su vocación, se entregan generosamente a la formación en la fe de todos
Mons. Lorenzelli destacó que algunas características del ministro laico es tener una fe profunda cuyo testimonio se nutre de la oración, la celebración Eucarística y la Palabra; realiza un servicio pastoral estable en su comunidad y en comunión con la Iglesia; su vida está marcada por el seguimiento de Cristo.
«La misión de la Iglesia es evangelizar y el catequista ocupa un lugar central en esa misión. La evangelización no consiste solo en predicar, sino en vivir la fe y transmitirla de manera que otros puedan encontrar en ella la vida nueva en Cristo», afirmó Mons. Lorenzelli.
Un compromiso y desafío
Lorena y Ana compartieron su alegría por este ministerio que los invita a ejemplo de la Virgen María, a ‘estar siempre en modo salida’, para servir y entregarse con alegría en la hermosa misión de catequizar.
Lorena Gálvez, junto a su esposo, se encargan de las catequesis sacramentales, entre otras labores pastorales de la Parroquia San Gerardo. Ella explicó que recibe «con mucha humildad» este ministerio y espera poder hacer más por la Evangelización. «Para mí lo más importante es dar a conocer, ayudar y facilitar el encuentro con Jesucristo», dijo.
En ese sentido, Lorena espera realizar «con responsabilidad y compromiso» la formación y la misión de llevar a Cristo a la vida de las personas. «Ser cercana y acoger a quien necesite ser acompañado», afirmó.
Por su parte, Ana Bermúdez, catequista de Bautismo e Iniciación cristiana de adultos en la Parroquia La Asunción, recibió su ministerio como «un regalo» que comparte con su comunidad «que ha sufrido tanto, tras el saqueo e incendio de su templo durante el estallido social.»
En ese sentido, asume como un desafío el «fortalecer la labor evangelizadora a través de procesos de búsqueda y formación permanente de nuevos catequistas».
«Este servicio está orientado a colaborar en la animación y coordinación de los procesos de la Iniciación Cristiana de niños, jóvenes y adultos» así como promover la formación inicial y permanente de los catequistas. «En el fondo, que la catequesis sea el centro de la vida Pastoral de la comunidad», precisó.
Te invitamos a orar para que el Ministerio Laical del Catequista en cada uno de los instituidos fortalezca la misión evangelizadora en la Arquidiócesis, reconociendo y apoyando el incansable compromiso de quienes, como Ana y Lorena, dedican su vida a transmitir la fe.
Lee la homilía de Mons. Alberto Lorenzelli AQUÍ.
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