Parroquias, comunidades, centros educativos, congregaciones y movimientos se reunieron en el Santuario María Auxiliadora para celebrar la primera Asamblea Zonal orante, una jornada que estuvo marcada por la adoración Eucarística.
Los participantes detuvieron su vida y pensamientos para ponerse en la presencia de Jesús Sacramentado y abrir el corazón a la acción del Espíritu Santo. Desde ese espacio de encuentro íntimo con el Señor, animado por el coro de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Maipú, se fue dando paso a un discernimiento comunitario sincero sobre la realidad pastoral de cada comunidad.
En su mensaje, nuestro Vicario Monseñor Álvaro Chordi expresó que «es urgente volver a anunciar el Evangelio: esta es la prioridad” e invitó a asumir con decisión el camino propuesto por las Orientaciones Pastorales.
“Como Zona Centro recogemos el desafío de las Orientaciones Pastorales, proponiendo la sinodalidad como el gran camino comunitario de renovación y reforma para lograr nuestra misión de irradiar a Cristo. Somos la comunidad de Jesús que avanza hacia el Reino de Dios. Como bautizados y bautizadas, aprendamos unos de otros, tejamos relaciones, curemos heridas, creemos un imaginario positivo que ilumine la mente, enardezca el corazón y fortalezca las manos”.
La Asamblea no solo fue un espacio de reflexión, sino también un envío a encarnar el Evangelio en los barrios, haciendo vida la fe en lo cotidiano y fortaleciendo el compromiso misionero en medio de la ciudad.
Un camino que continúa en cada comunidad
“El discernimiento pastoral implica, ante todo, la aproximación a la realidad, la capacidad de constatar y analizar los hechos y acontecimientos de nuestro tiempo”, prosiguió Mons. Chordi.
En ese sentido, el Vicario invitó a orientar el trabajo comunitario en cada realidad local a través de seis pasos inspirados en el Documento final del Sínodo de la Sinodalidad:
1.- La presentación clara del objeto de discernimiento y el suministro de información e instrumentos adecuados para su comprensión.
2.- Un tiempo adecuado para prepararse con la oración, la escucha de la Palabra de Dios y la reflexión sobre el tema.
3.- Una disposición interior de libertad con respecto a los propios intereses, personales y de grupo, y un compromiso con la búsqueda del bien común.
4.- Una escucha respetuosa y profunda de las palabras del otro.
5.- La búsqueda del consenso más amplio posible, que surgirá a través de aquello que más “hace arder los corazones”, sin ocultar los conflictos ni buscar compromisos que lo rebajen.
6.- La formulación, por parte de quienes dirigen el proceso, del consenso alcanzado y su presentación a todos los participantes, para que puedan expresar si se reconocen o no en él.
Te invitamos a llevar este proceso a cada comunidad, asumirlo con responsabilidad y esperanza, y continuar caminando juntos, confiados en que el Señor sigue guiando a su Iglesia en medio de la ciudad.
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